HABITAT FOR DEEP SPACE.                                                        _2018

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The idea of "other possible worlds" has driven human beings from their origins towards the creation of an imaginary that articulates the possibility of life on a different planet; from magical approaches to scientists, through the most futuristic images that border on the dystopian. (Im)Possible worlds that will open the door to future lives.

Different perspectives that suppose an almost inherent longing for the human essence: the mystery, the fear of the unknown and the full emptiness of the universe, added to the colonizing ego, which seeks to establish itself in the dominant species of Outer Space and the need for a planet to start from scratch. This last approach has gained special importance for decades: the apocalyptic visions that advocate futures of destruction generate the need for a planet to flee once the resources of Earth are exhausted.

Since probes began to be sent to Mars in the sixties, the idea that the red planet was the destiny of our civilization gains strength and many begin to imagine what our life would be like in another world. Scientists raise what requirements the suits need to allow us to adapt to their "small atmosphere"; what materials would be able to isolate the human body from the radioactive particles to which the body is subjected on the trip, under what conditions could we cultivate, etc. In the popular imaginary, long before, science fiction has created conflicting worlds, stellar and interstellar tensions, failed colonizations and not so much ...

But finally, when the time comes, the issues to be discussed, those that concern all human beings, those that would be spoken not only in the circles of scholarship or in those of pure fantasy would be those related to the implementation of models. What kind of political system? What development model ? Can we imagine a natural paradise that emulates the lost Earth or we will respect that territory? How do we develop the model of change? And also ... Who would be the elect to colonize? Who would choose them? If we were looking for a representation of the terrestrial plurality ... wouldn't it generate on Mars the same conflicts? Would it be possible to start from scratch?

The idea about the absence of pre-constituted territory, leads us to think about the utopia of individuals who would not belong to anything previously, all there would be the same: words like foreigner, refugee, immigrant or stateless would not make sense in an idyllic Mars that is born to welcome the

survivors of an extinct world. Would this kind of "Martian colony" be possible in these terms of harmony or would it really reproduce the land models already implanted in the memory of the colonists?

On the other hand, the approaches to life on another planet are tested by the “habitats for deep space”, these colonies designed to live in orbit in a self-sufficient way represent that pressing need to find practical solutions, the step before to the definitive establishment. .. However, it is tempting to change the meaning, what if when we talk about "deep space" instead of referring to Outer Space we are referring to Inner Space? That almost black depth, that inner world that would become the journey; ghosts that would emerge to remind us of the insignificance of our presence in an infinite and indecipherable universe ... finally, that black, very black absolute in which we are going to lose ourselves, the vertigo of the immeasurable abyss ... How would it affect us as individuals? How should we prepare? What would happen to our identity? This exhibition raises the need to prepare one's own habitat, the one that configures the very essence of the individual, the one that we do not want to transform: how do we face the outer journey from the inner space?

If tomorrow you were invited to go to Mars...

What would luggage be?

Curator: Sonia Cabrera

Artist:  Tania García.

​HÁBITAT PARA EL ESPACIO PROFUNDO

_ES

La idea de “otros mundos posibles” ha impulsado al ser humano desde sus orígenes hacia la creación de un imaginario que articule la posibilidad de la vida en un planeta distinto; desde planteamientos mágicos hasta científicos, pasando por las imágenes más futuristas que rayan lo distópico. Mundos (im)posibles que abrirán la puerta a vidas futuras. 

Diferentes perspectivas que suponen un anhelo casi inherente a la esencia humana: el misterio, el miedo a lo desconocido y al pleno vacío del universo, sumados al ego colonizador, que busca erigirse en la especie dominante del Espacio Exterior y la necesidad de un planeta en el que empezar de cero. Este último planteamiento ha cobrado especial importancia desde hace décadas: las visiones apocalípticas que preconizan futuros de destrucción generan la necesidad de un planeta al que huir una vez agotados los recursos de éste. 

Desde que en la década de los sesenta comenzaran a enviarse sondas a Marte, la idea de que el planeta rojo fuera el destino de nuestra civilización cobra fuerza y muchos comienzan a imaginar cómo sería nuestra vida en otro mundo. Los científicos plantean qué requisitos deben cumplir los trajes que nos permitan adaptarnos a su “pequeña atmósfera”; qué materiales conseguirían aislar el cuerpo humano de las partículas radioactivas a las que es sometido el cuerpo en el viaje, en qué condiciones podríamos cultivar, etc. En el imaginario popular, mucho antes, la ciencia ficción ha creado mundos en conflicto, tensiones estelares e interestelares, colonizaciones fallidas y no tanto... 

Pero por fin, llegado el momento, las cuestiones a debatir, las que atañen a todos los seres humanos, las que se hablarían no sólo en los círculos de erudición o en los de pura fantasía serían las relativas a la implementación de modelos, ¿qué tipo de sistema político? , ¿qué modelo de desarrollo?, ¿imaginamos un paraíso natural que emule el perdido en la Tierra con el conocimiento y los medios que hagan que no cometamos los mismos errores o utilizaríamos la técnica más sofisticada que robotizara todos los sistemas para crear un mundo por y para la tecnología? ¿Cómo desarrollamos el modelo del cambio? Y también... ¿Quiénes serían los elegidos?, ¿quiénes los elegirían? Si buscáramos una representación de la pluralidad terrestre... ¿no generaría en Marte los mismos conflictos que ya son la esencia misma de la convivencia en nuestro planeta? Porque, ¿sería posible partir de cero? 

La idea sobre la ausencia de territorio pre-constituido, nos lleva a pensar en la utopía de individuos que no pertenecerían a nada previamente, todos allí serían iguales: palabras como extranjero, refugiado, inmigrante o apátrida no tendrían sentido en un Marte idílico que nace para acoger a los supervivientes de un mundo extinto. Esta especie de “colonia marciana”, ¿sería posible en estos términos de armonía o realmente reproduciría los modelos terrestres ya implantados en la memoria de los colonos? 

Por otro lado las aproximaciones a la vida en otro planeta están preconizadas por los “hábitats para el espacio profundo”, estas colonias ideadas para vivir en órbita de manera autosuficiente representan esa apremiante necesidad de búsqueda de soluciones prácticas, el paso previo al establecimiento definitivo... Sin embargo, resulta tentador cambiar el sentido, ¿y si cuando hablamos del “espacio profundo” en lugar de referirnos al Espacio Exterior nos estamos refiriendo al Espacio Interior? Esa profundidad casi negra, ese mundo interno que se transformaría en el viaje; fantasmas que aflorarían para recordarnos lo insignificante de nuestra presencia en un universo infinito e indescifrable... por fin, ese negro, negrísimo absoluto en el que nos vamos a perder, el vértigo del abismo inconmensurable... ¿Cómo nos afectaría como individuos? ¿Cómo deberíamos prepararnos? ¿Qué pasaría con nuestra identidad? Esta exposición plantea la necesidad de preparar el hábitat propio, aquel que configura la esencia misma del individuo, aquella que no queremos transformar: ¿cómo afrontamos el viaje exterior desde el espacio interior? 

Si mañana nos invitaran a ir a Marte, ¿cuál sería el equipaje? 

Comisaria: Sonia Cabrera

Artista:  Tania García.

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